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COMU DESDE ADENTRO

Post on 28 Junio 2019

Les damos la bienvenida a nuestra nueva sección “Comu desde adentro”, un ciclo de entrevistas realizadas a quienes forman parte de la vida institucional y social del club. En la primera edición, disfrutaremos de un mano a mano con Jorge Rapaport y Héctor Urueña, integrantes del Órgano Fiduciario que está a cargo de la conducción del club.

Jorge Rapaport y Hector Urueña

“NUESTRO OBJETIVO ES LEVANTAR LA QUIEBRA Y ENTREGARLE EL CLUB A LOS SOCIOS”

Desde hace seis años están a cargo de la administración del club y gracias al trabajo que se está realizando junto con los dirigentes y socios comprometidos con esta causa, Comunicaciones se encuentra en constante crecimiento.

Pero su vínculo e identificación con el club data de mucho tiempo antes. Héctor Urueña supo ser socio y deportista representante en básquet y gimnasia artística y Jorge Rapaport, era un vecino del barrio que asistía a la pileta, jugaba al futbol y al tenis.

A partir de la situación judicial que el club atravesó en el año 2012, cuando el juez Fernando D’alessandro había dispuesto entregarle el club al sindicalista Hugo Moyano, algunos socios se acercaron a la legislatura para tratar de impedir que Comu fuera vendido. Allí se encontraron con Rapaport, quien en ese momento era el director de deportes y turismo, y después de varios meses de lucha lograron que la cámara revoque el fallo del juez, quien luego conformó un nuevo Órgano Fiduciario, -del cual Rapaport y Urueña forman parte-, para que se hiciera cargo de la conducción del club.

Desde ese momento empezaron su gestión con un sólo fin: levantar la quiebra y entregarle el club a los socios. Pero el camino no era para nada fácil: “Nos encontramos con un club que estaba vaciado,  deteriorado y clausurado en su infraestructura”, coincidieron.

En este sentido, destacaron la labor de los dirigentes de todas las subcomisiones para que Comu siga en funcionamiento a  pesar de la situación de abandono que hasta ese momento atravesaba: “El rol de los dirigentes fue fundamental para la subsistencia del club. El salvataje de cada disciplina terminó de sostener a la institución en su totalidad”.

Había que ponerse en marcha para, de a poco, ir levantando al club y devolverlo al lugar de prestigio que merece: “Creemos que el Club Comunicaciones puede ser un ejemplo de una gestión por parte de los socios sin la necesidad de una sociedad anónima ni una privatización de por medio. Comunicaciones y su gente podrían ser el ejemplo de que los clubes son viables en manos de sus socios”.

Para lograr este propósito, llevaron a cabo un plan estratégico que contemplaba una propuesta de desarrollo que incluía, entre otras cosas, la realización de distintas obras: “Nos vimos favorecidos por la necesidad por parte del Gobierno de la Ciudad de utilizar una parte del club para construir el túnel sobre la Av. Beiró”, la cual permitió un ingreso importante de dinero.

“Por sus dimensiones -18 hectáreas-, su localización -en un punto estratégico de la Ciudad de Buenos Aires- y la cantidad de espacio verde que posee, con una gestión correcta estábamos condenados al éxito”.

Y ese éxito se fue plasmando en distintas obras que incluyeron en primera instancia mejoras de mantenimiento, limpieza e iluminación del club y continuaron con las mejoras en la infraestructura deportiva (el gimnasio de vóley, construcción del gimnasio multipropósito, microestadio “República de Agronomía”,  nuevo recinto de boxeo y las canchas de sintético de fútbol y hockey sobre césped)

Respecto de esta materia, aclararon que “la decisión de invertir en espacios deportivos se tomó para incrementar la cantidad de socios deportistas, lo cual nos permite contar con una recaudación durante todo el año, ya que antes dependíamos de un buen verano para cubrir el déficit del invierno”.

A pesar del gran avance en la infraestructura, reconocieron que “estamos lejos de todo lo que queremos hacer, son muchas cosas que hay que mejorar. La asignatura pendiente que tenemos es la de reconstruir quinchos y espacios recreativos, y que son temas que abordaremos en el corto plazo”.

Rapaport y Urueña están convencidos de que es fundamental trabajar el sentido de pertenencia para lograr un mayor compromiso por parte de toda la comunidad. “Necesitamos llegar a los 10 mil socios, construir fidelidad con la camiseta. Hemos logrado que el instituto educativo -que está manejado por una cooperativa- use los colores del club. Los dirigentes de cada actividad trabajan en este aspecto y los socios se están comprometiendo mucho, por ejemplo con la creación de la Subcomisión del Hincha”.

Por último, se refirieron a la importancia del trabajo en conjunto con todas las áreas para que el club haya podido levantarse: “Queremos dejar una huella para que el día de mañana los socios y dirigentes puedan seguir un rumbo. Nosotros hicimos nuestro aporte en esta etapa, pero si no hubiéramos tenido dirigentes, trabajadores, socios e hinchas comprometidos, este crecimiento no hubiera sido posible. Confiaron en nosotros para armar el plan y llevarlo adelante. Acá no hay héroes individuales, Comunicaciones somos todos”, concluyeron.